¿QUÉ VAS A ENCONTRAR AQUÍ?

´El Nuevo Jeremías reflexiona desde su condición de cristiano, sin aditamentos, seguidor de Jesús de Nazaret.

Tú cíñete por tanto los costados, levántate y diles todo lo que yo te ordenaré, no tiembles ante ellos, de lo contrario, te haré temblar ante ellos. Hoy te constituyo en fortaleza, en muro de bronce frente a todo el país, frente a los reyes de Judá y sus jefes, frente a sus sacerdotes y el pueblo del país. Combatirán contra ti, pero no te vencerán.
Jer. 1, 4-5, 17-18

viernes, 9 de noviembre de 2012

EL CAPITAL, PECADO CAPITAL


Cuando los teólogos de la Antigüedad y Medievo hablaban de “pecado capital” se referían no tanto a la magnitud sino a que es la raíz de los otros pecados. El pecado capital es, por tanto, un hontanar del Mal.  Así lo definirá Santo Tomás de Aquino en su Summa Teologica: <<un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal>> (II-II,153:4).   
Un aggiornamento de estos planteamientos de teología moral al mundo actual revelaría precisamente al Capital como pecado capital, valga la repugnancia. La antigua avaricia es hogaño la sed de enriquecimiento sin límites de los tiburones financieros que pasa por encima de la solidaridad y el bien común. Este pecado capital (el Capital) está originando un mundo cada vez más injusto, insolidario y potencialmente violento. Un mundo, en definitiva, menos cristiano. Pero la Iglesia Católica pasa de puntillas ante este mal capital (en su versión agresiva y especuladora actual) y la condena de sus abusos es vaga y retórica. A la hora de la verdad cada Iglesia nacional apoya en sus respectivos países las opciones de derecha que se sustentan en los presupuestos neoliberales que sustentan este modo de proceder inmoral. Nada más lejos de las ideas cristianas de caridad, solidaridad y del compartir que el darwinismo social (Spengler) de esas opciones políticas a las que de facto apoya la jerarquía católica. Una impostura más de esta organización que cada vez más se aleja de las radicales propuestas de ¿su fundador?

                                

jueves, 11 de octubre de 2012

CONCILIO VATICANO II. IN MEMORIAM




El Concilio Vaticano quiso promover hace hoy medio siglo un retorno a las fuentes evangélicas. Juan Pablo II reviró el rumbo de la Barca de San Pedro hacia las fuentes tridentinas. Hoy se oyen voces de que hay que ensayar un Vaticano III; esto llama la atención si tenemos en cuenta que todavía no se ha desarrollado el II que, por otra parte, ha quedado ampliamente superado. Los desafíos de una sociedad de las TICs, la era Internet, el mundo globalizado son realidades que no existían en 1962. Pero mientras la sociedad ha seguido avanzando en lo tecnológico y en lo social -no lo sé si tanto en el humanismo y la ética-, la Iglesia Católica ha ido retrocediendo hacia la Edad Media, hacia ese concepto trasnochado de Cristiandad que el bueno de Juan XXIII quiso sacudirse. Las comunidades evangélicas que se dinamizaron tras aquel Concilio  no son ahora bien vistas por la actual jerarquía ultraconservadora, vigilante ante cualquier contaminación de marxismo, desviacionismo, feminismo y todos los ismos que no estén en sintonía con su arcaica mentalidad. En este caldo de cultivo retro colectivos como el Opus Dei, Comunione i Liberazione, Foucolari, Neoctecumenales,  Carismáticos y demás ganan peso, pues están al servicio del Papado como otrora lo estuvo la Compañía de Jesús.

Esto solo puede cambiar si hay un cambio radical en la Caput Ecclesiae, inspirado por el "ala izquierda" de la Paloma; pero últimemente parece que el Espíritu Santo solo aletea en la dirección diestra para tranquilidad de los poderes globales. Un Papa evangélico sería muy peligroso en estos momentos, así que el establishment también reza porque se mantenga el actual statu quo de la Iglesia, tradicionalmente caracterizado por sus componendas con el Poder ("diplomacia vaticana" le llaman, la más vieja del mundo).

domingo, 16 de septiembre de 2012

EL ORÁCULO ROUCO HABLA DE EUROVEGAS... CON LA BOCA PEQUEÑA



El Presidente de la Conferencia Episcopal Española por fin ha hablado. No para condenar los terribles recortes que afectan al pueblo (también de Dios), no para denunciar el injusto desmantelamiento del Estado de Bienestar, no para apiadarse de los pobres y parados crecientes, sino para decir una obviedad sobre el enloquecido proyecto de Eurovegas, ese monumento a la avaricia y el negocio sucio. Antonio María Rouco Varela, consciente de la inquietud de algunos obispos de los territorios donde se quiere instaurar, habla de <<riesgos y peligros>> para <<la moral>>, pero eso sí, matizando que <<no van a ser absolutamente inéditos>>, pues se encuentran en <<casi todas las ciudades europeas, por no decir en todas>>. O sea, que la que se presenta como una operación innovadora en Europa, para Monseñor no añade ninguna novedad en el terreno moral, no más que la perversión que hay en cualquier urbe... El gran oráculo de la Iglesia española ha lanzado un pequeño y comprensivo reproche, con la boca pequeña a semejante despropósito moral. Por no hablar de ese capitalismo salvaje y explotador que acarrea de matute el proyecto del millonario judío norteamericano. La virulencia la reserva Monseñor siempre en la misma dirección: el aborto, el sexo y las amenazas al poder eclesiástico. Quizá por ello está muy calladito respecto a los recortes, no sea que lleguen para los históricos privilegios de la santa institución católica, apostólica y romana en este sentido… Todo muy evangélico, como casi siempre en este santo varón tan caro a los poderosos.




viernes, 31 de agosto de 2012

CARLO MARIA MARTINI. IN MEMORIAM

                                    El Cardenal Martini con Umberto Eco

Los últimos retoños de la primavera del Vaticano II se marchitan. El cardenal Carlo Maria Martini era un ejemplo de esa camada jesuita que pensaba la Iglesia en términos avanzados, abiertos, evangélicos. Ha muerto en agosto a los 85 años viendo como se está agostando su querida Iglesia. Así lo ha manifestado en una última entrevista, concedida al también jesuita y periodista Georg Sporschill. En ese testamento espiritual el denominado “cardenal del diálogo” recomienda que <<La iglesia debe reconocer los errores propios y debe seguir un cambio radical empezando por el Papa y los obispos>>. Contempla una institución eclesiástica claramente estancada, cansada, sin vocaciones, burocratizada, aburguesada, incluso llega a afirmar que <<nuestros rituales y nuestros vestidos son pomposos>>. Por si hubiera alguna duda de su planteamiento, recurre a una parábola de Jesús y compara la Iglesia como aquel joven rico que se marcha triste cuando el Maestro le propone ser su discípulo. Más claro, imposible: la Iglesia es uno de esos ricos puestos en evidencia los evangelios, cuyas ataduras materiales les impiden seguir el mensaje liberador del Nazareno.
Sobre quienes son sus modelos de seguidores de Cristo, no hay duda: <<Sé que no podemos desprendernos de todo con facilidad, pero al menos podríamos buscar hombres que sean libres y más cercanos al prójimo. Como lo fueron el obispo Romero y los mártires jesuitas de El Salvador. ¿Dónde están entre nosotros los héroes en los que nos inspiramos…?>>. ¿Ustedes reconocen ese patrón en los clérigos del Opus, Comunione e Liberazione y demás sectas promovidas por la jerarquía vaticana? ¿Ustedes ven reflejado en ese ejemplo a Rouco Varela? Monseñor Carlo Maria reconoce que la barca de Pedro está estancada y agotada; para remediar ese marasmo propone tres compromisos: <<El primero es la conversión. Debe reconocer los propios errores. Los escándalos de pederastia nos empujan a emprender un camino de conversión. Las preguntas sobre la sexualidad y sobre todos los asuntos que competen al cuerpo son un ejemplo. Debemos preguntarnos si la gente escucha todavía los consejos de la Iglesia en materia sexual. ¿La Iglesia es todavía una autoridad de referencia o solo una caricatura en los medios?>>. En el segundo y tercer compromiso El “cardenal dialogante”, como era conocido, alude a recuperar la palabra de Dios y los sacramentos, como ayuda y no como obligación y castigo. Ha desaparecido una mente lúcida que quiso dejar un mensaje que, a buen seguro, será ignorado y silenciado por los medios oficiales. Las palabras evangélicas hace tiempo que suenan extrañas en entre los máximos responsables de la Iglesia.

domingo, 8 de julio de 2012

¿POR QUÉ TODOS LOS SINVERGÜENZAS VAN A MISA AL PUNTO DE LA MAÑANA?

¿Por qué todos los sinvergüenzas van a misa al punto de la mañana? Franco, Carrero Blanco, Videla, Pinochet... En tales casos debía ser para lavar sus innumerables crímenes. Pero hay otros con un legado menos sangriento y épico-siniestro, como el ex Presidente del Consejo del Poder Judicial. Don Carlos Divar, servidor público acreedor del segundo mayor sueldo tras el Rey, ha cargado a ese erario que tan mal le trata un buen puñado de viajes y cenas en Marbella. Dicen algunas fuentes que en compañía de su amante, masculino por más señas. Nos trae sin cuidado de quién se hace acompañar y con quién fornica este señor felizmente descabalgado de la cúspide judicial. Además, como miembro del Opus Dei, siempre tendrá el confesor comprensivo y la misa matinal para purgar sus pecados. Eso explica que cuando el juez Grande Marlasca le comentara que se iba a casar con un hombre, Divar, al parecer, le  indicó que "rezaría por él". Más allá de leyendas, anécdotas y habladurías, el problema estriba en que el ex presidente del Tribunal Supremo llegó a pensar que con esa sacra lavativa matutina se le iba a borrar también su grave falta de ética ciudadana. A Dios lo que divino y a la res publica lo humano. Pues estos meapilas aupados a las máximas dignidades del Estado se piensan que se puede hacer lo que uno quiera en el orden temporal porque luego todo se perdona en el orden divino. Eso explica que los Franco, Pinochet y compañía expiraran, según sus allegados, con la conciencia muy tranquila y bendecidos por la Santa Madre Iglesia. Afortunadamente no lo han sido por la conciencia ciudadana ni lo serán por la Historia.





jueves, 28 de junio de 2012

EL OBISPO Y LA SIRENA

Al obispo de Merlo Moreno (Buenos Aires) lo han pillado con una atractiva "mina" y eso ha hecho reaccionar al Vaticano. ¡Qué escándalo! Hemos echado en falta semejante premura, tamaña contundencia respecto a los casos de los abusos sexuales a menores, por ejemplo. Qué curioso, lo que ha escandalizado al Vaticano es la posible relación con esa María Magdalena porteña, no el hecho de que Monseñor Bargalló estuviera en la Riviera Maya en un gesto no precisamente ajustado a la pobreza evangélica. Nuestros pastores siguen obsesionado con el sexo entre adultos (con la pederastia han mostrado mucha más comprensión), sea heterosexual u homosexual (anatema sit!). La Iglesia continúa por las sendas de esa añeja e hipócrita moral tradicional burguesa poniendo el énfasis en los pecados de concupiscencia. No es casual; de esta manera se desvía la atención hacia los asuntos verdaderamente graves de nuestro mundo, los relacionados con el poder, el afán de lucro desmedido… Enfin, los motores de este capitalismo ruinoso que tan pétrea como sacra institución nunca cuestiona de verdad. ¿Han visto algún documento eclesiástico atacando a las estafas financieras, a los abusos de los depredadores de cuello blanco? Por eso siempre se necesitarán cabezas de turco (de argentino en este caso) que restauran la ejemplaridad de la Santa Madre de todos los católicos. 


domingo, 10 de junio de 2012

NO SOIS CRISTIANOS, NO SOIS FELICES


El presidente del Poder Juicial en piadosa actitud


Todos estos buitres que "carroñean" el Erario Público, banqueros que se lucran mientras el pueblo agoniza, muchos prohombres del establishment y, como no, los políticos de la derecha, se presentan como devotos católicos practicantes. Carlos Dívar, Presidente del Consejo del Poder Judicial y del Tribunal Supremo es paradigmático. Reclinado en el banco de la iglesia, gesto devoto, el segundo servidor público mejor pagado (tras el Rey) debe estar pidiendo a Dios que amaine la tormenta mediática que ha desatado. Y todo por unos eurillos que ha cargado a todos los españoles por unas cenas realizadas en pleno acto de servicio... Este caradura que se presenta como piadoso católico no es cristiano, pues un seguidor de Cristo no actúa de esta manera tan indigna, un cristiano no niega sus miserias (el de Nazaret fue tajante con los ricos y los hipócritas). Pero no voy a cargar ahora contra estos vicios, simplemente quiero manifestar que estos impostores católicos no son felices.

El Evangelio proclama una forma de vida encaminada a la plena felicidad. Las enseñanzas de Jesús de Nazaret son, en buena medida, recetas terapéuticas. Muchos estudios de psicología han puesto de manifiesto cómo los comportamientos basados en la armonía, la ausencia de rencor (perdonar 7 veces 7), la comprensión, empatía, misericordia.... (todo se resume en el amor) favorecen la salud psíquica y física. Otros grandes profetas, como Buda o Mahoma, también aleccionaron a los humanos en esta dirección terapéutica. La felicidad, por tanto, empieza aquí, en la vida terrenal. Jesús insistió en que la acumulación de riquezas, la avaricia no nos hace felices. Estoy convencido, por ello creo que estos referidos buitres y acaparadores no encuentran la paz y la armonía aquí. Quizá por eso, como los obispos (otros que tal), hablan tanto del más allá.

Los síntomas no engañan. Los crisitanos son seres felices, tolerantes, solidarios, caritativos, generosos, dispuestos a compartir. Yo no veo estos signos en Carlos Divar y esos jerifaltes satisfechos de sí mismos (es más difícil que un rico entre en el reino...). No es solo una cuestión de cuentas corrientes, sino de la actitud vital que la codicia depara, pues vuelve a los hombres insolidarios y avariciosos. Ese es su infierno, porque ellos han asumido la proclama de Sartre (l'enfer sont les autres).